La hipoacusia o sordera consiste en la disminución de la sensibilidad o capacidad de audición que afecta los oídos. La complejidad de este trastorno es que es relativamente común, puede tener lugar por diferentes motivos, presentarse en diferentes grados y puede empezar en cualquier etapa de la vida.

  • Tu bebé no se despierta ni se altera ante ruidos bruscos o inesperados.
  • Duerme profundamente en ambientes estridentes.
  • No te busca con la mirada al escuchar tu voz
  • No reacciona ante las llamadas de familiares o cuando pronuncias su nombre.
  • No entiende un “sí”, un “no” o un “adiós” si no va acompañado de un gesto.
  • Aún no dice “mamá” o “papá”.
  • No te mira cuando le estás hablando.
  • No es capaz de señalar objetos o personas conocidas cuando se les nombra.

Ambas pueden ser soluciones efectivas dependiendo de cada caso. Los audífonos constituyen una solución para algunos casos
de hipoacusia pues se encargan de mejorar la percepción del sonido. Se ubican en la oreja y no requieren cirugía.

Por su parte, el implante coclear requiere de una intervención quirúrgica. Este dispositivo envía información al cerebro tras convertir sonidos en señales eléctricas impactando el nervio auditivo.

Ambos requieren de un estudio previo por parte del profesional auditivo para recomendar la solución.

La principal diferencia es que los audífonos amplifican los sonidos y no requieren cirugía mientras que los implantes cocleares sí requieren intervención quirúrgica y se encargan de estimular directamente el nervio auditivo.

Un implante coclear es un dispositivo médico electrónico que se compone de dos partes, una externa (que se pone detrás de la oreja) y otra interna (que se pone debajo de la piel, a través de una intervención quirúrgica). Los implantes cocleares, transforman las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo, permitiéndole a una persona con un grado de hipoacusia severo o profundo tener una representación útil de los sonidos para ayudarle a comprender el habla.

Para explicar cómo funciona, es preciso conocer las partes que lo conforman: hay un micrófono, que capta los sonidos; un procesador, que codifica estos sonidos; un transmisor, que envía los sonidos codificados al receptor; el receptor o estimulador, que precisamente envía las señales eléctricas a los electrodos; un conjunto de electrodos, que recogen los impulsos y los envían a diferentes regiones del nervio auditivo; y finalmente los estímulos van al cerebro que reconoce los estímulos como sonidos, permitiendo la sensación de oír

La parte interna está diseñada para que dure toda la vida. Las partes externas se tendrá que actualizar entre cada 7 – 10 años durante toda la vida de la persona.

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